Gobernanza de procesos: qué es y cómo implementarla con éxito
Descubre qué es la gobernanza de procesos, sus componentes esenciales, los principales modelos y las mejores prácticas para implementarla con éxito...
Descubre qué es el modelo de Dick y Carey, sus 10 pasos, sus principales ventajas y sus limitaciones frente a ADDIE y SAM. Guía práctica para diseñadores
El modelo de Dick y Carey es un marco de diez pasos basado en sistemas para diseñar programas de formación eficaces. Garantiza que cada elemento de un curso, desde la definición de objetivos hasta la evaluación final, esté deliberadamente conectado y sea medible. Desarrollado por Walter Dick y Lou Carey, el modelo también se conoce como el Modelo de Enfoque Sistémico y sigue siendo una de las opciones más estructuradas disponibles para los diseñadores instruccionales que trabajan en entornos corporativos y académicos.
El modelo de Dick y Carey es un marco de diseño instruccional sistemático que divide el desarrollo de un programa de aprendizaje en diez pasos interconectados, haciendo hincapié en la relación entre cada componente en lugar de tratarlos de forma aislada.
Walter Dick y Lou Carey presentaron el modelo en 1978, fundamentándolo en la teoría conductista y de sistemas. La idea central es que el diseño instruccional no es una lista de verificación lineal, sino un sistema: modificar un elemento afecta a todos los demás. Por ello, el modelo exige que los diseñadores revisen las decisiones anteriores cuando una fase posterior revela una laguna, convirtiendo la revisión en una característica intrínseca y no en un añadido posterior.
El modelo se utiliza ampliamente en el aprendizaje y desarrollo corporativo, los programas de formación gubernamentales y la educación superior por su rigor metodológico. Su énfasis en los objetivos de rendimiento medibles y la evaluación referenciada a criterios significa que los resultados de aprendizaje pueden verificarse en función de los requisitos del mundo real, y no solo de las tasas de finalización del curso.
En comparación con el modelo ADDIE (Análisis, Diseño, Desarrollo, Implementación, Evaluación), más amplio, Dick y Carey ofrece un desglose más detallado de las fases de análisis y diseño, lo que resulta especialmente útil para proyectos de formación complejos o de alta relevancia.
El modelo organiza el diseño instruccional en diez pasos que van desde la identificación inicial de objetivos hasta la revisión continua. Cada paso alimenta al siguiente, y el modelo prevé que los diseñadores vuelvan atrás cuando la evaluación revele puntos débiles.
El proceso comienza identificando lo que los alumnos deben ser capaces de hacer al final de la instrucción. Los objetivos se derivan de una evaluación de necesidades que compara el rendimiento actual con el estándar de rendimiento deseado. Este paso sirve de base para todo lo que sigue.
Una vez establecidos los objetivos, los diseñadores analizan las tareas, habilidades y conocimientos necesarios para alcanzarlos. Esto implica descomponer cada objetivo en habilidades subordinadas y trazar la secuencia en la que los alumnos deben adquirirlas. El resultado es una jerarquía de habilidades que guía la estructura del contenido.
Este paso examina quiénes son los alumnos, qué saben ya y el entorno en el que aprenderán y aplicarán las nuevas habilidades. Comprender los conocimientos previos, las actitudes y el contexto de rendimiento evita el error frecuente de diseñar la instrucción para un público idealizado en lugar del público real.
A partir del análisis instruccional, los diseñadores redactan objetivos de rendimiento específicos y medibles. Cada objetivo indica lo que el alumno hará, en qué condiciones y con qué nivel de exigencia. Estos objetivos orientan por igual el diseño de la evaluación y la estrategia instruccional.
Las evaluaciones se desarrollan directamente a partir de los objetivos de rendimiento, no del contenido instruccional. Este enfoque referenciado a criterios garantiza que las pruebas midan si los alumnos son capaces de ejecutar la habilidad objetivo, y no simplemente si recuerdan la información presentada en una lección.
Los diseñadores seleccionan el enfoque instruccional: cómo se presentará previamente el contenido, cómo se expondrá, practicará y reforzará. La estrategia especifica la secuenciación del contenido, la elección de los métodos de entrega y las actividades del alumno que contribuirán a alcanzar cada objetivo.
Los materiales instruccionales se crean o se obtienen para ajustarse a la estrategia definida en el paso 6. Esto incluye guías escritas, módulos de e-learning, vídeos, ayudas de trabajo o cualquier combinación adecuada al contexto de aprendizaje identificado en el paso 3.
Antes del lanzamiento a gran escala, la instrucción se pone a prueba en tres fases: evaluación individual con un pequeño grupo de alumnos, evaluación en grupo reducido y pruebas de campo. Cada fase recopila datos sobre claridad, ritmo y eficacia, y los resultados se incorporan directamente a las revisiones.
Los datos de la evaluación formativa se utilizan para identificar y corregir deficiencias en los objetivos, los materiales, las evaluaciones o la estrategia. Este ciclo de revisión iterativo es una de las características definitorias del modelo y una razón clave por la que produce resultados fiables en proyectos complejos.
Tras las revisiones, la evaluación sumativa mide la eficacia global del programa instruccional en relación con sus objetivos originales. A diferencia de la evaluación formativa, que forma parte del desarrollo, la evaluación sumativa se lleva a cabo habitualmente de forma independiente para determinar si el programa debe continuarse, ampliarse o sustituirse.
La principal ventaja del modelo de Dick y Carey es su alineación sistemática: los objetivos generales, los objetivos de rendimiento, las evaluaciones y las estrategias instruccionales están explícitamente conectados en cada etapa, lo que reduce el riesgo de cursos que parecen completos pero no logran producir una transferencia de habilidades medible.
Entre los principales beneficios se incluyen:
Estos puntos fuertes hacen que el modelo sea especialmente valioso en sectores regulados, en la formación en cumplimiento normativo y en cualquier contexto en el que los resultados de aprendizaje deban demostrarse y no simplemente suponerse. El enfoque de Lemon Learning sobre el aprendizaje y desarrollo corporativo refleja muchos de estos mismos principios: objetivos claros, entrega contextual y resultados medibles.
El modelo de Dick y Carey requiere un tiempo y una experiencia considerables. Cada uno de los diez pasos exige documentación, validación y, con frecuencia, iteración, lo que puede prolongar significativamente los plazos en comparación con marcos más flexibles.
Entre los desafíos específicos se incluyen:
Comprender estas limitaciones es esencial antes de comprometerse con el modelo. Una revisión exhaustiva de los principios y marcos de diseño instruccional puede ayudar a los equipos a decidir si el enfoque de Dick y Carey se adapta a su contexto específico o si un modelo más ligero serviría mejor.
El modelo de Dick y Carey es la elección correcta cuando un proyecto es complejo, de alto riesgo y requiere resultados de aprendizaje demostrables. Es menos adecuado cuando la velocidad, la flexibilidad o una documentación mínima son las prioridades.
La tabla siguiente compara los tres modelos de diseño instruccional sistemático más comunes:
| Modelo | Estructura | Ideal para | Limitación principal |
|---|---|---|---|
| Dick y Carey | 10 pasos interconectados con ciclos de revisión | Programas de formación complejos, de alto riesgo o regulados | Intensivo en tiempo y recursos |
| ADDIE | 5 fases amplias | Diseño instruccional de uso general | Menos prescriptivo; la calidad depende de la práctica del equipo |
| SAM (Successive Approximation Model) | Sprints iterativos con prototipado rápido | Equipos ágiles y contenido que se actualiza con frecuencia | Menor rigor en la alineación entre objetivos y evaluación |
El modelo ADDIE ofrece una alternativa bien contrastada cuando los equipos necesitan un proceso estructurado pero más rápido. El SAM es la mejor opción cuando los ciclos de retroalimentación con los interesados y el prototipado rápido importan más que un análisis exhaustivo previo.
Al elegir entre estos modelos, conviene tener en cuenta cuatro factores: la complejidad del proyecto, el tiempo disponible, la experiencia del equipo en diseño instruccional y el rigor con el que deben medirse los resultados. El Modelo de Enfoque Sistémico de Dick y Carey se gana su reputación precisamente en los escenarios donde esos cuatro factores exigen rigor por encima de velocidad.
Para los equipos que exploran cómo los principios de diseño instruccional sistemático se traducen en la ejecución práctica de proyectos, la guía completa de diseño instruccional proporciona un marco operativo concreto que complementa la estructura teórica que ofrece el modelo de Dick y Carey.
El diseño instruccional sistemático es un enfoque estructurado para crear programas de aprendizaje en el que cada componente (objetivos, contenidos, evaluaciones y estrategias) está explícitamente relacionado con los demás. Modelos como Dick y Carey o ADDIE son ejemplos representativos de este enfoque.
Las principales ventajas son: objetivos de aprendizaje medibles y alineados con la evaluación, control de calidad integrado mediante evaluación formativa, y un proceso replicable que reduce la variabilidad en los resultados. El diseño instruccional sistemático también facilita la detección de lagunas antes de la implementación.
ADDIE ofrece una estructura clara en cinco fases (Análisis, Diseño, Desarrollo, Implementación y Evaluación) que es fácil de aplicar en proyectos de tamaño variado. Su principal ventaja es la flexibilidad; su principal limitación es que, al ser menos prescriptivo que Dick y Carey, la calidad del resultado depende en gran medida de la experiencia del equipo.
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