Cómo usar el modelo de Burke-Litwin para gestionar el cambio en tu organización
Descubre qué es el modelo de Burke-Litwin, sus 12 componentes transformacionales y transaccionales, y cómo aplicarlo para gestionar el cambio en tu
Descubre qué es un modelo de aprendizaje, cuáles son los 5 principales y cómo el enfoque Learning by Doing encaja en la formación corporativa moderna
Un modelo de aprendizaje es un marco teórico que explica cómo las personas adquieren, procesan y consolidan conocimientos y habilidades. Comprender los modelos de aprendizaje ayuda a diseñar programas de formación más eficaces, tanto en el ámbito educativo como en el entorno corporativo. En este artículo se presentan los cinco modelos principales, se analiza el papel del Learning by Doing dentro de ellos y se ofrecen orientaciones prácticas para aplicarlos en la formación de equipos.
Un modelo de aprendizaje es una representación estructurada de cómo ocurre el proceso de aprendizaje. Cada modelo parte de supuestos diferentes sobre la mente humana, el entorno y la motivación, y propone estrategias pedagógicas distintas. Los responsables de formación y desarrollo utilizan estos modelos para seleccionar métodos, secuenciar contenidos y evaluar resultados.
Según la investigación académica recogida en el estudio sobre modelos de estilos de aprendizaje publicado en SciELO, cada modelo supone el uso de una estrategia de aprendizaje particular por parte del individuo, lo que influye directamente en la efectividad de la formación.
Los cinco modelos de aprendizaje más reconocidos en psicología educativa son: el conductista, el cognitivista, el constructivista, el conectivista y el humanista. A continuación se explica cada uno con sus características, ejemplos y aplicaciones prácticas.
El modelo conductista explica el aprendizaje como el resultado de estímulos externos que generan respuestas observables. El entorno moldea la conducta; los factores innatos tienen una influencia secundaria.
El conductismo, impulsado por figuras como Ivan Pavlov, John B. Watson y B.F. Skinner, sostiene que el comportamiento es aprendido y modificable mediante refuerzos positivos o negativos. El conocimiento no es algo interno que deba interpretarse, sino una respuesta observable ante un estímulo concreto.
Un ejemplo práctico en el entorno laboral: un empleado que recibe un reconocimiento económico tras cerrar un contrato relevante tiende a repetir el comportamiento que generó esa recompensa. Este mecanismo de refuerzo positivo es el núcleo del conductismo aplicado a la formación.
Para incorporar este modelo en los programas de capacitación, se pueden utilizar técnicas como la formación guiada paso a paso, los ejercicios repetitivos con retroalimentación inmediata y los sistemas de recompensa vinculados al progreso. La repetición estructurada refuerza los comportamientos deseados hasta que se convierten en hábitos consolidados.
El cognitivismo, que tomó impulso a partir de mediados del siglo XX, desplaza el foco del comportamiento observable hacia los procesos internos de la mente: la percepción, la memoria, el razonamiento y la resolución de problemas.
A diferencia del conductismo, el cognitivismo considera la mente como un sistema de procesamiento de información. El conocimiento se organiza en esquemas mentales que el aprendiz actualiza cuando incorpora nuevos datos. El objetivo de la formación no es solo modificar conductas, sino transformar la manera en que el individuo organiza y recupera la información.
En un contexto empresarial, un empleado que comprende la lógica subyacente de un proceso puede adaptarlo ante situaciones nuevas, en lugar de limitarse a seguir instrucciones memorizadas.
Los empleados se convierten en participantes activos que construyen su comprensión del contenido. Las estrategias más efectivas incluyen el uso de mapas conceptuales, la presentación de problemas reales para analizar, la organización jerárquica de los contenidos y la práctica de la metacognición, es decir, la reflexión sobre el propio proceso de aprendizaje.
El constructivismo sostiene que el conocimiento no se transmite, sino que se construye. Cada aprendiz elabora su propia comprensión a partir de sus experiencias previas y de la interacción con el entorno. Los modelos de aprendizaje constructivista han influido de manera decisiva en la pedagogía moderna, tanto en la educación primaria como en la formación de adultos.
Jean Piaget y Lev Vygotski son las dos referencias fundamentales del constructivismo. Piaget insiste en que el aprendiz construye estructuras cognitivas a través de la asimilación y la acomodación de nuevas experiencias. Vygotski añade la dimensión social: el aprendizaje se produce en interacción con otros y dentro de una zona de desarrollo próximo.
El Learning by Doing (aprender haciendo) se inscribe directamente en esta tradición constructivista. En lugar de recibir información de forma pasiva, el aprendiz actúa, experimenta y extrae conclusiones de la práctica directa.
El Learning by Doing es el método que propone aprender a través de la acción directa. Sus dos mecanismos centrales son la repetición, que consolida la habilidad, y la imitación, que facilita la adopción de nuevos comportamientos cuando los referentes del entorno los exhiben primero.
Un ejemplo habitual: alguien que aprende a utilizar una nueva herramienta digital no solo lee la documentación, sino que la usa de inmediato en un contexto real o simulado. Esta interacción directa con el software acelera la retención y reduce la curva de aprendizaje.
El glosario del Learning by Doing recoge los conceptos clave de este enfoque para quienes deseen profundizar en su terminología y fundamentos.
Las ventajas de este método son bien documentadas: refuerza la retención de información a largo plazo, incrementa la autonomía de los empleados, reduce la dependencia del soporte técnico y disminuye los costes totales de formación. Además, acompaña a cada persona durante los procesos de cambio organizativo, un contexto en el que la formación tradicional suele resultar insuficiente.
Para profundizar en las evidencias que respaldan este enfoque, el artículo sobre los principales beneficios del Learning by Doing ofrece un análisis detallado de su impacto en equipos corporativos.
El Learning by Doing resulta especialmente útil en la formación sobre herramientas digitales y en la gestión del cambio. Lemon Learning, plataforma de adopción digital, está diseñada precisamente para guiar a los empleados mediante tutoriales contextuales y guías interactivas integradas directamente en las aplicaciones que utilizan en su trabajo diario.
Este enfoque permite reducir las solicitudes de soporte, mejorar la satisfacción de los usuarios, facilitar la incorporación de nuevos empleados y acelerar la adopción de cualquier herramienta de software. El resultado es un aprendizaje que ocurre en el flujo de trabajo, sin interrumpir la productividad.
Si se desea ver este modelo en acción, el artículo sobre cómo integrar el Learning by Doing en una empresa con casos prácticos ilustra su aplicación con ejemplos reales.
Para los equipos de formación y desarrollo que buscan una solución estructurada, la plataforma de aprendizaje y desarrollo de Lemon Learning ofrece herramientas específicas para aplicar el enfoque práctico a escala en cualquier organización.
El conectivismo es el modelo de aprendizaje más reciente y el que mejor refleja el impacto de las tecnologías digitales en la forma en que las personas aprenden. Fue formulado por George Siemens y Stephen Downes a principios del siglo XXI.
Según el conectivismo, el conocimiento no reside exclusivamente en la mente del individuo, sino que se distribuye a través de redes: personas, organizaciones, bases de datos y herramientas digitales. El aprendizaje consiste en la capacidad de conectar nodos de información relevante y de navegar por esas redes de forma eficaz.
El uso de foros de debate, redes sociales profesionales, comunidades de práctica y plataformas colaborativas son expresiones de este modelo en el entorno corporativo.
El conectivismo invita a las organizaciones a fomentar el aprendizaje entre iguales y el intercambio de conocimiento en red. Algunas estrategias concretas incluyen la creación de comunidades internas de práctica, el uso de plataformas colaborativas para compartir aprendizajes, la curación de contenidos en línea de calidad y la promoción de la búsqueda autónoma de información por parte de los empleados.
El resultado es una cultura organizativa en la que el aprendizaje no se limita a los momentos de formación formal, sino que ocurre de manera continua y distribuida.
El modelo humanista sitúa al aprendiz como protagonista absoluto del proceso. Se basa en las teorías de Carl Rogers y Abraham Maslow, y subraya que el aprendizaje efectivo solo es posible cuando se atiende al individuo en su totalidad.
Esta pedagogía abarca todas las dimensiones de la persona: dimensión cognitiva, emocional, social y motivacional. Maslow propuso su conocida jerarquía de necesidades para explicar que las personas no pueden dedicarse plenamente al aprendizaje si sus necesidades básicas y de seguridad no están cubiertas. Rogers añadió que el aprendizaje significativo requiere un clima de confianza y respeto mutuo entre el educador y el aprendiz.
En el ámbito corporativo, este modelo se traduce en dar autonomía a los empleados, reconocer sus logros individuales y alinear los objetivos de formación con sus metas personales y profesionales.
Las organizaciones que aplican este modelo promueven relaciones positivas entre sus equipos, organizan actividades de cohesión grupal, respetan el ritmo individual de aprendizaje y ofrecen itinerarios formativos personalizados. El objetivo es que cada empleado se sienta valorado como persona, no solo como recurso productivo.
Desafiar a cada persona a superar sus propios límites, ofrecer retroalimentación constructiva y crear entornos psicológicamente seguros son las palancas principales de este modelo.
La siguiente tabla resume las características esenciales de cada modelo para facilitar su comparación:
| Modelo | Foco principal | Papel del aprendiz | Aplicación corporativa típica |
|---|---|---|---|
| Conductista | Estímulos y respuestas observables | Receptor de refuerzos | Formación guiada, ejercicios repetitivos, sistemas de incentivos |
| Cognitivista | Procesos mentales internos | Procesador activo de información | Mapas conceptuales, análisis de casos, aprendizaje por comprensión |
| Constructivista | Construcción de conocimiento desde la experiencia | Constructor activo | Learning by Doing, simulaciones, proyectos prácticos |
| Conectivista | Redes digitales y aprendizaje colectivo | Nodo de una red de conocimiento | Comunidades de práctica, plataformas colaborativas, curación de contenidos |
| Humanista | Desarrollo integral de la persona | Protagonista de su propio desarrollo | Itinerarios personalizados, mentoring, cultura de reconocimiento |
Entre los cinco modelos de aprendizaje descritos, el constructivismo y su expresión práctica, el Learning by Doing, han demostrado una eficacia especialmente alta en contextos de formación corporativa y adopción de herramientas digitales. La razón es sencilla: los adultos aprenden mejor cuando pueden aplicar de inmediato lo que estudian en situaciones reales o muy cercanas a ellas.
Los modelos de enseñanza-aprendizaje no son mutuamente excluyentes. Los mejores programas de formación combinan elementos de varios de ellos: utilizan el refuerzo positivo del conductismo, promueven la comprensión profunda del cognitivismo, fomentan la práctica directa del constructivismo, aprovechan las redes del conectivismo y respetan la dimensión humana de cada persona.
Lemon Learning orienta su solución de adopción digital principalmente hacia el Learning by Doing: guías interactivas contextuales, tutoriales integrados en el flujo de trabajo y contenidos adaptados al perfil de cada usuario. El objetivo es que cada empleado aprenda en el momento en que lo necesita, dentro de la herramienta que está usando, sin salir de su entorno habitual de trabajo.
Los principales modelos de aprendizaje son el conductista, el cognitivista, el constructivista, el conectivista y el humanista. Dentro de cada modelo existen distintos tipos o estilos: asociativo, cooperativo, experiencial, autónomo, entre otros. Cada modelo explica desde un ángulo diferente cómo las personas adquieren y consolidan el conocimiento.
Los cinco modelos de aprendizaje más reconocidos en psicología educativa son: (1) el modelo conductista, basado en estímulos y refuerzos; (2) el modelo cognitivista, centrado en los procesos mentales internos; (3) el modelo constructivista, donde el aprendiz construye su propio conocimiento a partir de la experiencia; (4) el modelo conectivista, que incorpora las redes digitales y el aprendizaje colectivo; y (5) el modelo humanista, que sitúa al individuo y su desarrollo integral en el centro del proceso.
Cuando se habla de cuatro modelos, la clasificación más habitual agrupa el conductismo, el cognitivismo, el constructivismo y el humanismo. El conectivismo suele añadirse como quinto modelo por su carácter más reciente, vinculado al aprendizaje en red y a las tecnologías digitales.
Las clasificaciones más amplias de modelos pedagógicos incluyen el modelo tradicional o transmisivo, el conductista, el cognitivista, el constructivista, el humanista, el conectivista y el modelo socioformativo o por competencias. Cada uno responde a una concepción distinta del papel del docente, del aprendiz y del entorno en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
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